Trump arremete ferozmente contra los aliados que critican la guerra con Irán, pero a Joe Rogan lo trata de manera diferente
Según cuenta Joe Rogan, lo único que el presidente Donald Trump necesitó antes de acelerar la investigación sobre usos terapéuticos de ciertos tratamientos psicodélicos como la ibogaína fue un mensaje de texto del presentador de podcasts.
“La respuesta al mensaje de texto fue: ‘¡Suena genial! ¿Quieres la aprobación de la FDA? ¡Hagámoslo!’”, relató Rogan, mientras estaba de pie directamente detrás de Trump en una ceremonia de firma del decreto en la Oficina Oval este sábado. “Fue literalmente así de rápido”.
La anécdota, al parecer, pretendía mostrar cuán ansioso está Trump por ayudar a la gente. Pero también reflejó una dinámica de poder cada vez más fascinante entre Trump y Rogan.
La visita sorpresa de Rogan ocurrió después de que este realizara una serie de comentarios de gran repercusión sobre el manejo de Trump de la guerra con Irán ante la enorme audiencia de su podcast.
Y si bien Trump ha arremetido con dureza contra otros aliados que formularon críticas similares —personas como Tucker Carlson, Megyn Kelly, Candace Owens y Alex Jones—, con Rogan está adoptando un enfoque muy diferente.
Es uno mucho más complaciente. Mientras a otros les da vinagre, Rogan por alguna razón está recibiendo el azúcar.
Los comentarios de Rogan sobre la guerra con Irán han sido, sistemáticamente, brutales para Trump.
El mes pasado, calificó la guerra de “una locura en función de lo que él prometió” —en concreto, acabar con las guerras— y dijo que la guerra era “por lo que mucha gente se siente traicionada” por Trump.
“No puedo creer que hayamos entrado a esta guerra”, dijo en otro podcast junto a Theo Von a principios de este mes.
Y apenas este jueves, Rogan tildó la guerra de “jod***mente aterradora”.
“La mayoría de la gente que votó por Trump o quería que Trump estuviera en el cargo, una de las cosas que resultaba atractiva era esta: no más guerras”, dijo Rogan. “Ahora estamos en una de las más descabelladas”.
El mismo día que Rogan hizo esos comentarios, se conoció la noticia de que Trump daría su visto bueno a una de las grandes iniciativas de Rogan. (Aunque conviene subrayar que no es solo Rogan quien impulsa esto; también están el exgobernador republicano de Texas Rick Perry y la exsenadora demócrata Kyrsten Sinema de Arizona). Dos días después, Rogan fue un invitado sorpresa en la Oficina Oval.
Y Rogan no fue el único que hizo alusión a esa interesante dinámica de poder.
En el evento, Trump pareció querer hacer hincapié en referirse a la audiencia de Rogan.
“Hicimos una pequeña entrevista antes de las elecciones”, comentó Trump, en referencia a su aparición en el programa de Rogan en octubre de 2024, poco antes de que Rogan lo respaldara en la víspera de las elecciones. “Tuvimos a más de 300 millones de personas, y yo dije: ‘Oh, hombre, espero que Kamala no lo haga’. Y no lo hizo”.
Trump también llamó a Rogan “una persona fantástica”, pese a los comentarios de Rogan sobre la guerra con Irán.
Entonces, ¿cómo interpretar esto?
Una posible lectura es que esto demuestra que Trump siente, al menos en cierta medida, el temor de perder el apoyo de su base electoral a causa de la guerra con Irán. Y esto tendría sentido, dado el gran número de encuestas que sugieren que debería temer precisamente eso.
Si bien quienes se autodenominan partidarios del movimiento MAGA afirman aprobar la guerra, hasta uno de cada cinco —o incluso uno de cada cuatro— de los votantes que apoyaron a Trump en 2024 no la aprueban; y, de los restantes, muchos muestran una actitud apenas tibia al respecto. Un sector significativo de los votantes de Trump parece estar experimentando, en este momento, cierto arrepentimiento por su elección.
Quizás Trump esté empezando a tomar conciencia de que esto representa un problema, justo cuando se avecinan las elecciones de mitad de mandato.
Sin embargo, una explicación no excluyente es que simplemente ve algo diferente en Rogan de lo que ve en figuras como Kelly y Carlson.
Después de todo, con frecuencia ha tratado a Rogan con guantes de seda incluso después de otras críticas importantes.
Trump también rememoró con cariño su entrevista con Rogan en 2024 mientras hablaba con el podcaster Logan Paul el mes pasado, apenas un día después de las primeras grandes y duras críticas de Rogan a la guerra con Irán.
Y cuando, a principios de febrero, NBC News preguntó directamente a Trump sobre las críticas de Rogan a sus políticas de deportación, este optó por intentar limar asperezas en lugar de reaccionar con agresividad. “Creo que es un gran tipo, y creo que también le caigo bien”, dijo Trump.
Luego Trump añadió: “Y, ya sabes, que yo le caiga no es importante”.
Ese es un comentario risible. Trump ha reconocido con regularidad hasta qué punto su visión de la gente depende de si le caen bien.
No obstante, cuando se trata de dar el siguiente paso y ofrecerle lealtad, tiende a exigírsela más a aquellas personas que, a su juicio, deberían serle leales. Y, en ese sentido, Rogan podría ser diferente de otros como Kelly y Carlson, quienes están mucho más inmersos en el movimiento conservador. Rogan proviene de un entorno mucho más apolítico.
Este sábado en la Oficina Oval, Trump se refirió a Rogan como “un poco más liberal que yo”.
También por esa razón las críticas de Rogan representan un avance particularmente problemático para Trump. Su audiencia es más apolítica que la de Kelly y Carlson. Son el tipo de personas que Trump solo recientemente incorporó a su coalición —con la ayuda de Rogan— y, por lo tanto, Trump podría temer que sean más propensas a abandonarla.
Se empieza a vislumbrar por qué Trump podría sentir cierto temor hacia Rogan, y por qué podría sentirse obligado a hacerle uno o dos favores.
No obstante, sigue resultando sorprendente que Trump, de entre todas las personas, realmente sienta que necesita complacer a alguien de esta manera.
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