Rory McIlroy, la imagen de un triunfador
Hace trece meses, Rory McIlroy era sólo un buen jugador de golf. Un muy buen jugador de golf. Pero rascabas un poco y había una persona angustiada. Había perseguido durante 14 años la chaqueta verde, si se coge como referencia la edición de 2011 cuando entró como líder en los últimos nueve hoyos y los cubrió en 43 golpes. Salió llorando con una tarjeta de 80. Un palo durísimo. Cada año era lo mismo. "¿Crees que te falta algo en tu carrera?". Era una pregunta que era un disparo.