"Un Madrid insulso y un penalti al limbo"
Noche gris en el Bernabéu con todas las cabezas, menos las del Girona, puestas en Múnich. El equipo de Míchel, que ha ido remediando paso a paso su mal comienzo y viene trepando por la tabla desde hace semanas, hizo un correcto partido, moviéndose en bloque, acumulando gente atrás y saliendo hacia arriba con muchos, sin prisa y sin pausa, con aire elegante. Le dio para sacar un empate de prestigio, un puntito que quién sabe si no llegará a ser, a final de cuentas, el último grano que haga granero, porque Europa ya no le queda tan lejos.