¿Quién fue Mircea Lucescu, la leyenda del fútbol rumano que murió a los 80 años?
Mircea Lucescu vivió de la misma forma en la que sus equipos afrontaban el fútbol: con valentía, como la que cargó hasta en sus últimos días.
“No me iré como un cobarde”, le dijo a The Guardian el pasado 25 de marzo, un día antes de que la selección de su país, Rumania, con él al mando, sucumbiera en la ronda inicial de la repesca europea por 1 a 0 ante Turquía.
El estratega venía de ser hospitalizado tres veces entre diciembre y marzo por afecciones cardíacas, y, finalmente, este martes 7 de abril no pudo sobrevivir a un infarto que terminó con su vida. Tenía 80 años, y apenas seis días había renunciado al cargo como seleccionador rumano.
Lucescu, nacido en Bucarest, Rumania, el 29 de julio de 1945, será recordado en su país y en toda Europa por su habilidad, su don de mando y su capacidad como jugador y también desde el banquillo.
Con Rumania jugó 64 partidos, incluyendo la capitanía de su selección durante la Copa del Mundo de 1970, y anotó nueve tantos.
Sin embargo, fue como entrenador que hizo su carrera más reconocida y, sobre todo, laureada.
Lucescu se convirtió en una especie de mito para el fútbol rumano, no solo por su pasaje por el banquillo de Rumania entre 1981 y 1986, sino por lo logrado en su carrera con distintos clubes europeos, sobre todo en Turquía y Ucrania.
En el 2000, Lucescu logró su primera corona europea de relevancia, cuando recién llegaba al Galatasaray. Ese equipo le hizo un partido formidable al Real Madrid, que venía de ganar su octava Champions League ante el Valencia en la final de París, y lo derrotó por la Supercopa de la UEFA por 2 a 1. En el Merengue se destacaban Helguera, Roberto Carlos, Figo, Makélélé, Savio, Guti y Raúl, entre otros, pero no pudieron con Taffarel, Hagi, Jardel y compañía.
Su Galatasaray ganó después la liga turca, y tras un paso por el Besiktas, donde logró otro titulo local, se estableció en Ucrania, en Donetsk, ciudad que lo adoptó al punto de convertirlo en ciudadano honorario.
Y no era para menos. De su mano, el Shakhtar logró ocho ligas y seis copas ucranianas, pero lo mejor llegó el 20 de mayo de 2009, precisamente, en Estambul. El Shakthar, que tenía a cinco brasileños en su once inicial (Fernandinho, William, Jádson, Ilsinho y Luiz Adriano), superó por 2 a 1 al Werder Bremen en la final de la Copa de la UEFA para ganar su primera (y única hasta ahora) corona europea en la historia.
Lucescu pasó en 2016 por el Zenit de San Petersburgo en Rusia y luego por el Dinamo Kyiv ucraniano, antes de recalar en 2024 en la selección rumana con la sola misión de llevarla a la Copa del Mundo de 2026.
El estratega nunca se achicó ante los retos, y pese a que su salud era precaria en el último tiempo, llevó a la selección rumana a la repesca mundialista. Tras ese partido y un amistoso posterior, Lucescu decidió renunciar a la selección para cuidar de su estado.
Pero, tras dar un paso al costado el miércoles 1 de abril, el 3 fue hospitalizado para atender un paro cardíaco y su condición se agravó hasta el martes 7, cuando se despidió, con total valentía y dando pelea, como lo hizo dentro del rectángulo de juego.
The-CNN-Wire
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