"La situación es grave. Es uno de los mayores fracasos de la historia el que estamos presenciando"
Aston Martin ha rubricado un horripilante inicio de Mundial de F1 2026. El problema, obviamente, tiene que ver con la máquina diseñada por Adrian Newey y con el deficiente motor suministrado por Honda. Poco pueden hacer Fernando Alonso y Lance Stroll con un monoplaza que carece de fiabilidad y velocidad. Ha llegado un punto en que tanto el español como el canadiense se toman cada cita en pista de los eventos disputados como un banco de pruebas. Recopilan datos e intentan acumular kilometraje con la esperanza de que la escudería de Silverstone encuentra la manera de mejorar un coche que ha sido confinado al fondo de la parrilla... y que supone una tortura conducir por las dichosas vibraciones asociadas a la unidad de potencia del fabricante nipón.