Musk modera su ambición de establecer presencia humana en Marte y apunta a la Luna
La ambición de Elon Musk de establecerse en Marte algún día parece haber quedado relegada a un objetivo más cercano y alcanzable: enviar humanos a vivir en la Luna.
En una declaración en X este domingo, el multimillonario dijo que su compañía SpaceX ahora ha cambiado sus prioridades para impulsar la construcción de “una ciudad de crecimiento autónomo en la Luna”, argumentando que podría lograrse en menos de una década, en comparación con un plan similar en Marte, que demoraría más de 20 años.
“La prioridad principal es asegurar el futuro de la civilización, y la Luna es más rápida”, declaró este domingo en X. “Solo es posible viajar a Marte cuando los planetas se alinean cada 26 meses (tiempo de viaje de seis meses), mientras que podemos viajar a la Luna cada 10 días (tiempo de viaje de dos días)”.
No está claro a qué se refiere Musk con una “ciudad autogenerada” ni si sus planes coinciden con un plan lunar similar propuesto por la NASA. CNN contactó a SpaceX para obtener comentarios.
Musk afirmó que la compañía mantiene su compromiso con la construcción de una ciudad en Marte y que comenzará a hacerlo en unos cinco a siete años. En mayo pasado, Musk había declarado que SpaceX estaba trabajando para aterrizar su primera nave espacial no tripulada en Marte a finales de 2026.
El cambio de las predicciones de Musk sobre los viajes espaciales se produjo después de que SpaceX adquiriera XAI la semana pasada, en un movimiento que fusionará dos de sus empresas más ambiciosas.
Durante más de una década, Musk ha hecho hincapié en publicitar su enfoque en establecer un asentamiento en Marte, y dijo que ha sido el objetivo central de SpaceX desde que se fundó la compañía en 2002.
En discursos pronunciados en conferencias y eventos aeroespaciales para empleados de SpaceX, ha detallado planes ambiciosos, aunque dudosamente factibles, para establecer una presencia humana permanente en el planeta rojo, diciendo que tal paso es necesario para garantizar que una colonia de humanos pueda sobrevivir a un posible apocalipsis.
La NASA, en cambio, se ha centrado en sus ambiciones con respecto a la Luna, particularmente desde el primer mandato del presidente Donald Trump, cuando el entonces vicepresidente Mike Pence declaró que Estados Unidos volvería a enviar a sus astronautas a la Luna en 2024.
El audaz plan no prosperó, y la NASA trabaja actualmente para que los astronautas regresen a la superficie lunar para 2028, el plazo que la agencia había establecido durante la era Obama. Ese regreso marcará la primera vez que los humanos pisen la Luna desde que finalizó el programa Apolo en 1972.
Musk ha criticado esos intentos en el pasado, y calificó al programa lunar de la NASA, llamado Artemis, como una “distracción”.
“No, vamos directo a Marte”, escribió en X. “La Luna es una distracción”.
El aparente cambio de rumbo de Musk hacia la Luna se produce en un momento en que el multimillonario tecnológico, cuyas empresas son beneficiarias de enormes contratos gubernamentales, ha adoptado una postura política mucho más abierta que en años anteriores. Invirtió US$ 290 millones en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, con los que apoyó a Trump y luego consiguió un puesto en la Casa Blanca, aunque más tarde tuvo un abrupto desacuerdo con el presidente. Recuperó su buena voluntad el otoño pasado.
Mientras que la NASA ha construido el cohete y la nave espacial diseñados para lanzar astronautas desde la Tierra hasta las proximidades de la Luna, SpaceX tiene un contrato de casi US$ 3.000 millones para construir su módulo de aterrizaje lunar, o el vehículo que transportará a la tripulación desde su nave espacial hasta la superficie de la Luna.
SpaceX planea utilizar su sistema Starship para esta tarea: el sistema de nave espacial y cohete más grande jamás construido y el vehículo que, según Musk, está diseñado específicamente para llevar gente a Marte.
Sin embargo, Starship aún se encuentra en las primeras etapas de desarrollo y ha explotado varias veces durante las pruebas. Nunca ha entrado en órbita ni ha realizado un vuelo operativo, y se espera que SpaceX estrene una nueva línea de prototipos de Starship a principios de marzo.
Starship es extremadamente ambiciosa y su papel en el programa lunar de la NASA también ha sido un punto de controversia.
Sean Duffy, el secretario de transporte de Trump, quien también cumplió un breve período como administrador interino de la NASA el año pasado, criticó a SpaceX el año pasado, y adviritió que la compañía no parecía estar en camino de tener su módulo de aterrizaje lunar listo a tiempo para la misión de aterrizaje de la NASA, mientras la agencia espacial se apresura a superar el programa de exploración lunar de China.
Duffy amenazó con dejar fuera a SpaceX de la misión de aterrizaje en la Luna, llamada Artemis III, y dijo que evaluaría si el principal competidor de SpaceX, Blue Origin, podía hacer el trabajo más rápido.
Blue Origin, la empresa de exploración espacial fundada por Jeff Bezos, también tiene un contrato multimillonario con la NASA para desarrollar un vehículo capaz de transportar astronautas desde el espacio profundo hasta la superficie lunar. El mes pasado anunció la suspensión de los viajes de su cohete de turismo espacial suborbital —que anteriormente llevó a Bezos, Katy Perry y William Shatner al espacio— para centrarse en el desarrollo de un módulo de aterrizaje lunar.
Los funcionarios de la NASA no han revisado abiertamente el contrato del módulo de aterrizaje lunar Artemis III desde que el recién nombrado administrador de la agencia, el multimillonario CEO del sector tecnológico Jared Isaacman, fuera confirmado para el cargo en diciembre. Isaacman es considerado un aliado de Musk, ya que recibió dos pagos por volar en cápsulas de SpaceX a la órbita terrestre.
La afirmación de Musk de que SpaceX ahora se centrará en la exploración lunar se produce mientras la NASA se prepara para lanzar su primera misión tripulada del programa Artemis, llamada Artemis II.
Esta previsto que esta misión lance a cuatro astronautas en un viaje que circunnavegará la Luna, pero no alunizará, y servirá como guía para la misión de aterrizaje Artemis III, más compleja. El lanzamiento de Artemis II está programado para marzo.
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