Vendido por 13 millones este impresionante Ferrari de un piloto español de F1
Hace siete décadas, cualquier fabricante con intención de presumir de la rapidez, la resistencia y la fiabilidad de sus coches tenía en el Tour de France el examen más despiadado. Aquella prueba mítica obligaba a pilotos y máquinas a recorrer miles de kilómetros por peligrosas carreteras, sumando ascensiones a cumbres escarpadas e incluso compitiendo después en circuitos cerrados sin apenas pausas para el descanso. El castigo era atroz.